
Ele lo vio tan cabizbajo a Alex que lo invitó a irse con ella y sus amigas a Bs As. Claro que no era el viaje óptimo para Alex, mucho girly stuff y todo eso. Pero igual le hizo bien. Aprendió a comprar bikinis, escucho cosas como "a este porteño lo partiría en cuatro". Y recuperó su capacidad para asombrarse. Porque en Buenos Aires hay mucho para descubrir. Y Alex, de repente, también terminó descubriendose un poco. En la foto, el hostel hiper ondero donde se alojaron. Alex hasta pudo balar un rato en inglés.

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