diciembre 25, 2005


Desencantado tras el paso inexorable y cotidiano del tiempo que ya no le es ajeno, melancólico por decisión, Alex evalúa el oprobio inevitable de su cuerpo teñido de rojo: glucosa muerte de brebaje natural. Tanto la mirada perdida como el temblor conspícuo de su pata izquierda, hacen temer a quienes le conocen -féminas quizas causantes- que esta vez, sí -esta vez- Alex amenaza en serio.
(Texto de Tom)