Alex y Ele arman la mochila y parten con los mejores amigos: tres dias con rumbo cierto, tres días con rumbo incierto. Calmos; el único limite que existe es su propia imaginación. El tiempo puede deslizarse como más le venga en gana. Como siempre que hay carretera, hay gente que se cruza y se descruza, gente para descubrir, historias para hacer propias. Y para el retorno, la llegada de Martina. Nueva bebe de este hogar.

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