agosto 16, 2006

Justo el día que Alex se entera que se realiza el 3er Festival de Cine de Piriapolis, la tía VA le avisa que planea pasar el finde en Piriapolis con muchos amigos.
Seducido por las maravillas de la ciudad balnearia, arma su bolsito explorador y se va escuchando oldies por la carretera. La cuestión es que cuando intenta ingresar al Hotel Argentino para ver unos cortos, la señorita recepcionista le dice que sin saco de visón no puede entrar. Alex arma un berrinche, bala descompensado, amenaza a denunciarlos por discriminadores, pero no hay caso. Así que se da media vuelta, les mastica unos helechitos del jardín en señal de protesta y se vuelve a la casa en la que se estaba alojando. Todos lo ven tan apesadumbrado que le prometen ir a surfear a la mañana siguiente. Así que se acuesta a dormir temprano pero le cuesta mucho conciliar el sueño porque varios de sus amigos están en plena fiesta y desde su dormitorio escucha gritos que dicen cosas como: ¡Sacate la remera y no hables, nene!. Alex sospecha que esa fiesta no sería conveniente para él, que aún no cumple 21 años. A la mañana siguiente los amigos lo llevan a surfear a Punta Negra, pero el mar es un plato y no se ve ni una miserable olita. Asi que Alex se acerca a unas dunas, las patea, bala descompensado, se come unos yuyos en señal de protesta y se va trotando triste hasta Piriapolis. Pero en eso Ele y la tía VA se lo cruzan y lo ven tan desmoralizado que lo invitan a deslizarse por las dunas en una sandboard que llevaban. Y ahí si, Alex se divirtió como loco, inventó estilos, se le desordenaron las lanas, comió arena, se bronceó un poquito y ya camino a casa suspiró cansado y feliz. Un fin de semana estupendo.