agosto 18, 2006

Polly Jane es una oveja retro y vive en Adrogué con Lala. Polly Jane a veces es más Polly y a veces es más Jane, todo depende de si llueve o no y de cómo llueve y de cúando llueve. Porque si llueve los miércoles no importa; los miércoles son el justo medio entre dos extremos, casi la definición exacta de virtud aristotélica y entonces los miércoles son el día más feliz de la semana aunque llueva torrencialmente. Hay días de lluvia muy bonitos, cuando llueve pelo de gato, pero otros días llueve mucho y hay viento y barro y las lanas se erizan pese al Elvive extra lissage. Los días que Polly Jane es mas Jane que Polly, esos días, Polly Jane se convierte en una especie de agujero negro y se traga todo lo que se le acerca y lo desmaterializa. Esos días lee a Sylvia Plath y se repite una y otra vez que no alcanza con ser una oveja talentosa. Polly Jane odia fehacientemente a las personas que le dicen que es bonita y amable y talentosa.
Los días muy Polly hay que pasear por los parques de Palermo y broncerse un poquito y acariciar a los gatos flacos que se atraviesan sin querer. Todo es posible en un día muy Polly, nada está vedado, nada le da miedo. Cuando hay sol Polly Jane se pone zapatitos chatos y se pierde por cualquier calle pero no le importa, siempre hay alguien que le indica cómo volver.
Polly Jane respira y piensa a la misma vez que Alex respira y piensa, solo que aún no lo saben ni lo sospechan. ¿Los cruzará alguna tarde el destino? ¿Se subirán juntos al subte en Callao para bajarse juntos en Pueyrredón? ¿O será en La Paloma, cuando ambos intenten prenoctar en el mismo hostel? O quizás vivan paralelamente toda su vida, intuyéndose ligeramente, como una mancha borrosa. Perdiendose en las mismas calles, leyendo los mismos libros, sin llegar a conocerse nunca. El tiempo pocas veces es exacto y casi nunca es propicio.

(foto, cortesía de Lala, la recepcionista)