Querido Señor BJ: Empecemos por lo primero, aunque empezar por lo primero sea caer en un lugar común agobiante y desolador. Mejor empecemos por cualquier parte. O por ninguna parte. Mejor no empecemos, continuemos el hilo mental de mis agudos pensamientos. Hace rato que quiero decirle cosas. No seasuste, no es nada obsceno. Me molesta que intente disimular su horroroso nombre bajo el delicado título de Banda Joven, cúando todos sabemos que usted se llama Braulio Jaime, combinación nominal que me genera una sensación realmente espantosa. Pero realmente espantosa, entiende? Cómo cuando se quiebra una tiza en el pizarrón y genera un chirrido horripilante. Así. Braulio Jaime es un horror irreparable. Ud. debería cambiarse el nombre. No pretendemos algo tan patricio como Juan Andrés o Ramiro; un simple Fernando, Daniel o Pablo estaría bien. Y no vamos a ahondar en esa presuntuosa
egolatría de bautizar al antro como usted mismo. Su ego es desmedido y nada podrá repararlo. En realidad, no me dirigía a usted para discutir su nombre o su aberrante personalidad, sino más bien para hacerle un reclamo. Porque fíjese que yo dos por tres (¿lluve?) me doy una vuelta por su boliche y cada vez que voy al baño me topo con la desagradable sensación que genera un baño sin espejo. Y digo cada vez porque cuando me voy, me olvido. Hasta que vuelvo. Y de nuevo. El déjà vù es intolerable, sobre todo para los herbívoros de estómago sensible como yo. Uno entra y se quiere atusar las lanas para ponerse más galancete para alguna pebeta friqui de esas que andan por su recinto, y no puede. Frustrante. Espero que ante estas palabras, medite y tome recaudos. Que la próxima que requibre frente a su escenario, la ida al baño sea un placer inconmensurable y no una amarga tortura. Es mi deseo más sincero.
Sin más, se despide de Ud.
Alex, del Prado.

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