
mayo 27, 2007

mayo 23, 2007
Alex sigue su recorrido por el Bulevard más glamoroso. Mira todo lo que encuentra a su paso desde atrás de sus nuevos super dooper whooper mega extra cool lentes de sol, con forma de símbolo de pesos, que compró en Las Vegas. Camina lento porque las bolsas de ropa que adquirió duplican generosamente su volumen. Pero no puede resistirse: es un comprador compulsivo. Y de repente: Oh sí!. La estrella de Sharon Stone. La evocación despierta sus más bajos instintos. La cara libidinosa de Alex.mayo 22, 2007
Alex llega a Hollywood Bl. y se encuentra realmente a sus anchas. El nació para el glamour. Algunas personas lo confunden con Johnny Depp y se acercan a pedir autógrafos. Hace calor y canturrea todo el tiempo "There's something in the air in Hollywood; the sun is shining like you knew it would, you're riding in your car in Hollywood, you got the top down and it feels so good". Si Madonna lo escuchase, moriría de la envidia. En la foto, junto a la firma de Jack Nicholson. En realidad a Alex mucho mucho no le gusta, porque cada vez que piensa en el susodicho, se acuerda de "El resplandor" y le viene como miedito. Pero es un gran actor. There's something in the air in Hollywood...mayo 20, 2007

*
El viernes pasado fueron a La Ronda y Guillermo se comió un masticable de maiz que le prepara especialmente Felipe Reyes para él. Guillermo eructa fuerte cuando se lo termina y eso espanta a la gente cool, lo cual está muy bien porque a La Ronda no le gusta ser cool.
En la foto, con la tapa de un vinilo muy lindo. La mano es de Germán, artífice del lanzamiento a la fama de Guillermo Borró, su gallo amigo, su gallo compañero.
mayo 17, 2007

*
Alex debe confesar que siente un poco de calor y que el parche le hace transpirar la fosa ocular. Pero el mundo es vasto y pedregoso. Y hermoso. Se siente muy pequeño y sonrie para si, pero nadie logra descubrir lo que está pensando. Enigmático.
mayo 13, 2007
Alex andaba paseando por el barrio y de pronto se dió contra un par de piernas largas y saltarinas, que enfundadas en un shortcito azul, arrastraban una valija roja de 28'. El ovejo miró hacia arriba. -¡¡¡Alex!!!!
-¿Cómo andás Roberto? -le dijo Alex, con fingida indiferencia, mientras se moría de curiosidad, pero dispuesto a no hacer preguntas.
- Acá. Me estaba yendo.
- Ah! Bueno. Llevame.
- Te llevo - asintió Roberto, mientras lo ayudaba a subirse a la valija.
Luego de andar un rato en silencio, Roberto reanudó la conversación.
- Che Alex, ¿no querés saber para dónde vamos?
- Nah, pa'qué. Lo importante es ir.
- Bueno. Y otra cosa: habría que avisarle a ele, no? Porque viste que ella es media así.
- Seh. Es media así - coincide Alex, mientras se arregla las lanas.
*
Y van y le cuentan a ele y ele le firma el permiso del mayor a Alex y les da su bendición y beso chau.
*
Así es como Alex empieza su viaje por el mundo, polizonte en una bolsa llena de piracalamina. De espefard, claro.
mayo 10, 2007
De vuelta en Montevideo, Alex siente frío pese a la lana que lo recubre. La ciudad le parece muy chata. Extraña las multitudes que hormiguean. Los edificios muy altos que se intercalan con adorables rincones coloniales. El olor a café colombiano. La guanábana en yogurth, refresco y helado.Lo que Alex no sabe es que corre por su sangre una enfermedad que se hará crónica en su vida: las ansias de viajar. Una vez que uno aprende a descubrir otras realidades, el avión es una promesa difícil de olvidar.
Y como tantas veces, Alex se cobija en el rellano que mejor conoce sus lágrimas. Llora, pero sin saber porque.
mayo 06, 2007

O sea, era totalmente predecible. Lo que pasa es que uno a veces se pasa de optimismo.
Un espacio cerrado durante un número importante de horas no es para Guillermo. El no tiene códigos sociales. Después de estar un rato asustado, con el cinturón de seguridad apretándole el emplumado vientre, le vino como un ataque de guillermez y salió volando de acá para allá, se metió en la clase ejecutiva, picoteó a unas señoras exquisitamente vestidas, les masticó el borde de la laptop a unos tecnonerds, llenó todo de plumas, deshilachó mantitas, corrió entre los pasillos sin que nadie lo pudiera detener y cuando se aburrió se metió en el baño, tapó los detectores de humo y entró a fumar tabaco armado hasta que se aburrió. Ninguna azafata logró detenerlo. ele ni se molestó: hay que dejar que todo fluya es la base de su filosofía. Al final el capitán, hastiado de que su avión oliera a gallinero, activó el modo automático, atravesó la clase turista con grandes zancadas, abrió la puerta a mordiscones y mandó a Guillermo a la bodega.
Mientras tanto Alex miraba nubes por la ventanilla y trataba de que nadie se diera cuenta que Guillermo y él viajaban juntos.
mayo 05, 2007
Hacemos intentos desesperados porque Guillermo no rompa todo y aprenda algo. En el museo de Botero, cuadros genialisimos: Miró, Degas, Delvaux. Y Botero, claro. En sangría, carbonilla, acuarela, óleo, bronce. Criaturas gordas, grotescas, desmedidas, con ojos ligeramente estrábicos. Todo es gordo en el mundo Botero. Guillermo se asusta con los gordos, mete la cabeza bajo el ala, se pone un poco clueco. Al final nos da pena su miedo, lo sacamos al jardín y le compramos maíz. Aunque sea un inadaptado social, no lo queremos ver triste.
