mayo 13, 2007

Alex andaba paseando por el barrio y de pronto se dió contra un par de piernas largas y saltarinas, que enfundadas en un shortcito azul, arrastraban una valija roja de 28'. El ovejo miró hacia arriba.
-¡¡¡Alex!!!!
-¿Cómo andás Roberto? -le dijo Alex, con fingida indiferencia, mientras se moría de curiosidad, pero dispuesto a no hacer preguntas.
- Acá. Me estaba yendo.
- Ah! Bueno. Llevame.
- Te llevo - asintió Roberto, mientras lo ayudaba a subirse a la valija.

Luego de andar un rato en silencio, Roberto reanudó la conversación.
- Che Alex, ¿no querés saber para dónde vamos?
- Nah, pa'qué. Lo importante es ir.
- Bueno. Y otra cosa: habría que avisarle a ele, no? Porque viste que ella es media así.
- Seh. Es media así - coincide Alex, mientras se arregla las lanas.

*
Y van y le cuentan a ele y ele le firma el permiso del mayor a Alex y les da su bendición y beso chau.

*
Así es como Alex empieza su viaje por el mundo, polizonte en una bolsa llena de piracalamina. De espefard, claro.