julio 23, 2007


en estación agraciada

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los trenes son buenos. una vez estuve en una casa que pasa frente a un tren. me acosté en el piso, cerca de una ventana. cada tanto se cruzaba con algún vagón. dentro de la casa todo parecia estar quieto, quiero decir, no parecía que la casa pasara trenes. miré una película. lloré una almohada ajena. nadie se dió cuenta. la luz era muy tenue. más allá de la ventana era noche. me hicieron un comentario que se parecía mucho a la realidad, pero lo rechacé por verdadero. miré mapas. miré un ojo renacentista y bíblico. después me fui.

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