julio 02, 2007


Un grito indefinido se escuchó en el viento en el primer dia en Estambul, antigua capital del imperio romano (conocida como Cosntantinopla) y ahí nomás se informó Alex de que era la hora del rezo. Así que se nos fue para la mezquita azul, se sacó los zapatos y se metió medio de incógnito.

Luego del rezo comenzó a mirar con mayor detenimiento el mundo que lo rodeaba.
- Después de todo andar por Estambul es como internarse en un árbol de navidad gigante - se quedó pensando. Pero por esta vez decidió no compartir sus pensamientos con nadie.

(la cortesía, claro está, es de Roberto, el incansable viajero)