
Alex y el Ready Made de Duchamp, en Barcelona.
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Fue así que una cosa llevó a la otra y terminé desafiando a Alex a que él no podría escribir un
Buen poema nunca.
- Andá, gil – me respondió. - Dame 3 minutos a solas, en mi habitación. Vas a ver lo que es la buena poesía. No tenés ni idea de con quien estás hablando, te metiste en un lío. ¡Desafiarme! Qué atrevido.
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Pasó hora y media y Alex todavía seguía ahí adentro. No se escuchaba un ruido. Un par de veces lo llamé a ver si estaba bien y no respondía. Intenté entrar y enseguida le dio una bruta patada a la puerta desde el otro lado que me tiró al piso.
Enseguida salió con una hoja escrita: - Es éste sol de agosto, que me inspira – dijo con la mirada pérdida mientras me entregaba el poema.
Agarré la hoja, me serví un vaso de agua y me puse los lentes posicionándome en el sillón.
Puse cara seria y empecé a leer.
Decía:
Señora de las cuatro décadas
y pisadas de fuego al andar
su figura ya no es la de los quince
pero el tiempo no…
Me volví hacia Alex y él se estaba yendo apurado: - Eh, Alex, vení ¿Qué hacés?
- ¿Yo? ¿Hoy? Ehhm, no, nada. Me voy a hacer una cosa – dijo gesticulando nervioso.
Volvió como a las 2 horas con el pelo corto y se me puso a hablar de fútbol.
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la foto es cortesía de Roberto, el incansable viajero y el texto es de Man, viejo y peludo
http://www.fotolog.com/merseymania/
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